ENCUENTROS

ENCUENTROS
Marimón gallery.
Can Picafort, Mallorca, 2018.


Podía haber sido en cualquier punto de su infinitud de salvaje libertad, pero fue justo en aquella grieta de su superficie láctea de sal donde emergió.

 

Podía haber permanecido planeando en la placidez de sus fondos tapiz, donde las ondulaciones no rozan la piel del alma, pero fue la inesperada ruptura de un principio de tormenta la que lo elevó hasta la hélice de agua.

 

Podía haber huido del aire, amarrarse a su coraza de escamas y sed, pero fueron las corrientes invisibles del naciente abisal las que le poseyeron para convertirle en lenguaje de sus restos de orillas.

 

El, dominio del tiempo y la explosión de una estrella solar, creyó haberle encontrado, asiéndole en sus arrullos de rescoldos pétreos de naufragio.

 

El, ser escultor de mareas y profundidades, se abandonó a la pasión telúrica de su raíz flotante, a la luz oculta de sus sacudidas de órbita liquida, a su desnudez no descubierta ante otros ojos.

 

Entre sus grietas y sus luces, en la perplejidad de una línea que se sabe inmortal, existe una fracción de verdad en la que ambos se miran y saben que son lo mismo.

 

Rita Irene.